Modifica los planes si no te aportan los resultados que pretendes

Hasta el jefe de proyectos menos experimentado sabe que si las cosas ruedan muy bien es señal inequívoca de que pronto se avecina una catástrofe. Los planes tienden a descarrilar a la mínima curva que se presenta en el camino. Es inevitable. Por eso, parte de una buena planificación reside en identificar posibles obstáculos o problemas y diseñar de antemano la forma de resolver las contingencias que surjan. También es importante saber qué apoyos necesitarás para sostener esos planes y dedicar algo de energía a asegurar que esos apoyos están a tu disposición. Por último, no olvides que cuanto antes corrijas los errores más sencilla será la solución. Recuerda:

  1. Identifica posibles obstáculos y la forma de salvarlos.
  2. Dispón de alternativas o planes B.
  3. Busca apoyos para tus planes.
  4. Anticipa las decisiones de cambio si las cosas no funcionan