Haz que los demás relacionen lo que hacen con la meta común

Los líderes de éxito combinan la capacidad de articular y compartir una meta atractiva con una ejecución eficaz. Pueden trabajar bien en ambos planos: el emocional y el racional. Son personas de ilusión y también de acción. Conocen bien los procesos que se han de poner en marcha para alcanzar la meta y pueden proyectar la visión en objetivos concretos para los que diseñan planes de acción específicos. Conocen muy bien cómo debe ser la contribución de los miembros del equipo y dedican tiempo a conectar los procesos con los objetivos y sus planes. No te costará practicar esta faceta a partir de algunas acciones sencillas:

  1. Ocúpate de explicar a cada persona de tu equipo cómo contribuyen su función y sus tareas a alcanzar la meta propuesta.
  2. Dedica tiempo a que todo el equipo conozca las funciones de los demás y  su impacto en el objetivo común.
  3. Deja muy clara la interconexión entre los procesos y establece las  funciones prioritarias.
  4. Crea espacio para que las personas del equipo compartan sus necesidades y acuerden los apoyos que necesitan de los demás.