Equilibrio emocional

Hay quien  prefiere no expresar sus emociones; no se sienten a gusto compartiendo lo que sienten. Los demás pueden verlas como personas distantes, o frías porque, no importa lo que pase a su alrededor, nunca se alteran. Es muy difícil, desde fuera, interpretar lo que están sintiendo en cada situación, porque envían muy pocas señales de lo que está pasando por su cabeza o su corazón. Otros, en cambio, son un libro abierto: muestran su estado de ánimo sin filtro alguno y lo mismo pueden reflejar una alegría irrefrenable que ira explosiva o tristeza profunda.

El equilibrio emocional es un arte que poca gente domina porque supone poder expresar lo que sientes sin dejarse dominar por las emociones. Las personas que lideran deben asegurarse de que los demás pueden interpretar las emociones que están sintiendo sin dejarse llevar por ellas.

Existe la falsa creencia de que, cuando uno va al trabajo, debe dejar sus emociones en casa. Cada uno de nosotros es también lo que siente. Los deportistas de élite y sus preparadores saben muy bien que en todo momento tienen que tener presente el factor emocional y lo trabajan como una herramienta más del proceso de entrenamiento.

En todos los ámbitos profesionales hay que trabajar teniendo en cuenta las emociones pero asegurando siempre que no tienen un impacto diferente a lo que se pretende conseguir con ellas.