Detalles del estilo democrático

EL ESTILO DEMOCRÁTICO

El líder democrático dedica mucho tiempo a recoger las ideas de los miembros de su equipo y a construir confianza a base de asegurarse de que todo el equipo tiene claro el objetivo, lo comprende, lo comparte y lo acepta.

Para un líder democrático las reglas fundamentales son la confianza, el respeto y el compromiso. Construye flexibilidad y responsabilidad al dejar que sus colaboradores tengan voz en las decisiones que afectan a los objetivos y a la forma de hacer el trabajo. Además, al escuchar con atención las preocupaciones de sus colaboradores, el líder aprende cómo mantener la moral alta. Finalmente, como todo el mundo puede opinar al establecer los objetivos y al fijar los criterios para evaluar el éxito, la gente que trabaja dentro de un modelo participativo tiende a ser realista acerca de lo que se puede o no conseguir.

Sin embargo, el impacto de este estilo en el clima no es tan alto como el de otros. Una de sus consecuencias más exasperantes puede ser el tiempo que requiere llegar al consenso a través de reuniones interminables en las que las ideas son discutidas una y otra vez. En muchas ocasiones no se alcanza un acuerdo y la reunión se termina con el compromiso de mantener una nueva reunión. Algunos líderes utilizan este estilo a la hora de tomar ciertas decisiones cruciales. Puede que esperen que tratando una y otra vez los temas podrán descubrir perspectivas ocultas que no quieren que se le escapen. En realidad, esta situación provoca muchas veces confusión y percepción de falta de liderazgo. Este enfoque puede llevar al conflicto.

¿Cuándo funciona bien este estilo?

Este estilo es bueno cuando el propio líder no tiene claro en qué dirección debe caminar y necesita tomar ideas de los miembros más hábiles de su equipo. Incluso cuando un líder tiene una visión fuerte y clara, el estilo participativo funciona bien para generar nuevas ideas acerca de la forma de alcanzar esa visión. También se muestra eficaz cuando las diferencias de nivel y responsabilidad entre todos los miembros del equipo, incluido el líder, no son muy grandes. Cuando se dirige a un grupo de pares altamente cualificados en una materia especializada o en un proceso complejo el líder participativo puede ejercer una labor excelente al escuchar todas las voces y facilitar el consenso para definir cuáles son las metas y los caminos para alcanzarlas.

Cuando las cosas no van bien, el estilo participativo facilitará la corresponsabilidad a partir de un análisis realista de la situación. Precisamente por eso, este estilo genera un nivel de compromiso muy alto de todo el equipo pues todas las personas que lo forman se sienten escuchadas.

¿Cuándo no funciona bien este estilo?

El estilo democrático, tiene menos sentido cuando se trata de dirigir a un equipo de personas que no son muy competentes o no cuentan con información suficiente para poder aportar ideas constructivas o contribuir a la toma de decisiones. Cuando las personas que forman el equipo no cuentan con información o conocimiento suficiente, su aportación de soluciones para superar un desafío importante será escasa o de poco valor. En estos casos, la búsqueda de consenso podrá ser percibida como una falta de liderazgo.