Autovaloración

En general, tenemos tendencia a ir a los extremos a la hora de valorarnos: nos sobrevaloramos en algunas cosas y nos infravaloramos en otras. Si preguntas a alguien que qué tal conduce, te dirá que normal. Es muy raro que te admitan que son pésimos conductores o emuladores de Carlos Sainz, pero es por falta modestia. No está bien visto que la gente presuma de lo fantástica que es. Sin embargo, si hacemos la petición en un auditorio lleno: “que levante la mano quien se considere mejor conductor que la media”, nos encontraremos con una situación estadísticamente improbable pues más de la mitad de las personas levantarán la mano. Eso quiere decir que, por lo general somos más bien optimistas respecto a nuestras capacidades, salvo el amplio colectivo de perfeccionistas, que tiende a infravalorarse en muchas de las cosas que hacen.

Para poder crecer como profesional y como persona es esencial conocerse bien. No hablo solo de la personalidad, me refiero a las competencias y capacidades, a lo que hago bien o podría mejorar y, por cierto, a lo que me genera más energía y motivación y a lo que me las quita.

Para poder diseñar un buen plan de desarrollo basta con hacerse estas preguntas:

  • ¿Hasta dónde quiero llegar o qué meta quiero alcanzar?
  • ¿Qué cualidades y competencias son clave para alcanzar esa meta?
  • ¿Cuál es mi desempeño en esas competencias?
  • ¿Qué tengo que añadir, ampliar, reducir o quitar de lo que ya tengo para conseguirlo?

Si eres capaz de responder a estas 4 sencillas preguntas, podrás diseñar con facilidad tu plan de mejora.