Aprende a tolerar la ambigüedad

Nuestro cerebro tolera muy mal la incertidumbre. Las situaciones ambiguas provocan estrés porque el resultado final es desconocido. Piensa en una novela de intriga. Eres capaz de leerla casi del tirón porque no soportas la idea de no saber cuál va a ser el final y cómo se resuelve la trama. En el ámbito laboral esta inquietud se resuelve tratando de recoger toda la información posible antes de tomar una decisión. Se busca eliminar el riesgo o asegurar que la decisión que se toma es la correcta. Sin embargo la mayoría de las  veces eso no es posible y hay un punto en el que la cautela tiene un impacto negativo porque impide el avance. Es lo que se llama la «parálisis por el análisis». A veces hay que jugársela y asumir que hay un cierto riesgo en toda decisión. Más abajo tienes algunas recomendaciones:

  1. No esperes a tener la definición completa de las cosas para tomar una decisión. Acepta un cierto grado de incertidumbre.
  2. Avanza a pesar de no tener toda la información que te gustaría.
  3. Mantén la perspectiva de que las cosas pueden cambiar.
  4. Imagina diferentes escenarios de cambio y plantéate cuál sería tu reacción ante una situación radicalmente diferente.
  5. Trabaja con diferentes escenarios en mente y define las distintas rutas de avance.