From the Blog

¿Cómo se ejerce el liderazgo?

El líder es capaz de articular una visión muy clara y atractiva de hacia dónde han de caminar él y sus seguidores. Cuando hablo de visión, me refiero a un estado diferente al que hay en este momento. Por eso el liderazgo está ligado a la transformación. El líder influye para que las cosas cambien. El resultado puede ser una visión ambiciosa o un objetivo sencillo a corto plazo.

No siempre es el líder quien crea la visión. A menudo se piensa que ser visionario es una cualidad necesaria para liderar. Claro que hay líderes visionarios que llevan a sus equipos a metas que parecían inalcanzables. También muchos ejercen su influencia articulando la visión que otros le han aportado. Esta función de articular es esencial para el ejercicio del liderazgo y exclusiva del líder. Voy a ser más preciso: articular significa dibujar la visión de manera que arrastre a los seguidores hacia ella. Se trata de convertir un objetivo frío en algo que los miembros del equipo quieren abrazar y que, para hacerlo, están dispuestos a llevar a cabo grandes cosas.

En un artículo antrerior decía que el liderazgo se ejerce mediante conversaciones. Esta es la vía que tiene el líder de transmitir la visión a sus seguidores y conseguir su compromiso para tratar de alcanzarla. Si el equipo es pequeño, las conversaciones serán directas entre el líder y las personas que forman el equipo. Se podrán mantener conversaciones individuales y grupales. En esas conversaciones, los seguidores tienen la oportunidad de conocer de primera mano el alcance de la visión y el líder de comprobar el grado de compromiso de cada uno.

Cuando se trata de un colectivo muy numeroso, las conversaciones se producen a diferentes niveles: un primer nivel de contacto directo entre la persona que lidera y las que componen su círculo más próximo, un segundo y sucesivos niveles de contacto personal entre los seguidores más próximos y los siguentes círculos y un tercer nivel de comunicación pública en el que se refuerzan los contenidos de las conversaciones de los niveles anteriores.

Una vez ha articulado la visión, el líder y su equipo deben determinar las acciones necesarias para alcanzarla. Es posible que haya formas diferentes de conseguirlo. Cada una de ellas implicará unos recursos determinados. Es esencial que el líder reconozca las capacidades con los que cuenta en su equipo y  que determine los planes necesarios para desarrollarlas al nivel necesario para alcanzar la meta. El liderazgo se reconoce y se acepta mutuamente: el grupo/equipo reconoce al líder y éste acepta su papel y el líder reconoce a sus seguidores y éstos le aceptan como líder. Este proceso de reconocimiento-aceptación recíprocos se produce en el contexto de un triángulo formado por el grupo, la visión y el líder. Es este triángulo el que contiene la energía que da lugar al liderazgo porque el grupo “compra” la visión pero sólo a través de su líder y el líder articula la visión pero solo para ese grupo. Se establece así un campo de fuerzas que da lugar al fenómeno del liderazgo.

¿Supone esto que sin visión no hay liderazgo? . Así es: el líder sólo existe porque hay seguidores y los seguidores le siguen hacia una meta determinada. Sólo así se produce
la “alquimia” que transmuta la situación actual en el oro deslumbrador de la visión. Cuando el grupo se queda sin visión, el seguimiento al líder se convierte en un vínculo
personal que deriva en una relación buena pero improductiva. Los líderesbuenos saben apreciar cuando es necesario articular una visión nueva, una meta renovadora. El líder, entonces, recurre a su capacidad para gestionar las conversaciones y captar de nuevo la energía  de sus seguidores.

El líder es plenamente consciente de que sólo la suma de la energías de todos los miembros del equipo es lo que les acercará a la visión que todos quieren abrazar.