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Acerca del liderazgo: ¿el líder nace o se hace?

A todos mis alumnos del Programa de eLiderazgo les hago la pregunta cuando estamos
a punto de definir qué es el liderazgo y siempre obtengo una clara división entre los que
dicen que se nace y los que dice que se hace. Pero también suele haber alguien que
opina que las dos cosas son ciertas. En ese momento saco una bellota que llevo en el
bolsillo y les pregunto ¿Qué es esto? Normalmente aciertan, claro, y les sorprende oír que
suelto un ¡NOOO! muy fuerte. “Es algo más” – les digo – “esto es una preciosa encina,
con sus ramas, sus raíces, su tronco fuerte y sus hojas verdes. Todo está ya aquí dentro,
sólo hay que meterla en la tierra, regarla y que le dé la luz. Es decir: ¡sólo hace falta que
la cultivemos!”

Preferimos pensar que el líder se hace porque si no, sería como el arte o como un don,
que se tiene o no se tiene y nos parece que si descubrimos que no tenemos ese don,
ya no tenemos nada que hacer en el mundo del liderazgo. También es cierto que no
es necesario ser un líder para tener éxito en la vida. A veces hacen falta líderes para
conducir a los demás a través de grandes (o pequeñas) transformaciones, pero también
hace falta gente que gestione los procesos con precisión y meticulosidad. Cada vez más
se asume que al lado de un buen líder hace falta un buen gestor.

Es verdad que hay que nacer líder, pero la buena noticia es que todos tenemos muchos
de los atributos necesarios para convertirnos en líderes. Sólo hace falta desarrollarlos.
Theodore Roosevelt era un gran aficionado al boxeo y decía que los campeones no se
forjan en el “ring”, sino en el gimnasio. De igual manera, el liderazgo se puede desarrollar
ejercitando los atributos que se necesitan. La lista es larga pero nos podemos consolar
pensando que solamente una ínfima proporción de los seres humanos es capaz de ser
excelente en todos y cada uno de ellos. Por eso, es suficiente con que encontremos cu
una s suficiente con quetaue los esteroides son a la musculatura: potencia su
desarrolloara liderar historia de la humanidál es la combinación que se da en nuestro perfil
y nos dediquemos a desarrollarla.

El coaching es para el liderazgo como los esteroides para la musculatura: potencia su
desarrollo con el ejercicio habitual. El líder puede obtener de su coach una ayuda esencial
para identificar cual es la meta, la visión trasformadora que ha de articular para que sus
seguidores la persigan. También le ayudará a determinar el estado actual de sus recursos
y los caminos que puede seguir en su viaje hacia la visión. Juntos podrán comprender
cuales son las fuerzas que le empujan hacia ella y las que le retienen, para diseñar el plan
de acción y cerrar un compromiso.

El coach puede trabajar con el líder de forma muy parecida a como lo hacen los
entrenadores personales y le ayudará a diseñar un programa de ejercicios orientado
a desarrollar las capacidades que realmente quiere poner en juego en su misión de
conducir a los demás. Siempre sobre la base de conocer muy bien cuales son las
fortalezas, los valores y los sueños del líder para utilizar esta energía de forma muy eficaz
en el proceso de transformación y también los saboteadores, los miedos, las debilidades
y creencias que pueden actuar como frenos en su desarrollo. Ambos podrán identificar
entonces cuáles son los atributos de liderazgo que resuenan con sus valores y fortalezas
y juntos encontrarán la mejor manera de desarrollarlos.

Un liderazgo forjado de esta manera se reconoce como auténtico y atrae a los seguidores
hacia la visión generando un clima de seguridad y confianza duraderas.